lunes. 30.01.2023
CRÍTICA DE CINE

La última apuesta: La soledad del jugador de fondo

La socorrida trama nos sitúa en el mundo de las partidas de póker y demás apuestas tipo tragaperras, dardos, galgos, caballos o acontecimientos deportivos. 

apuesta cartelDrama | 108 min. | USA 2015

Título: La última apuesta
Título original: Mississipi Ground.
Director: Anna Boden, Ryan Fleck
Guión: Anna Boden, Ryan Fleck
Actores: Ryan Reynolds, Ben Mendelshon, Sienna Miller, Robin Weigert. 
Estreno en España: 13/05/2016 
Productora: Sycamore Pictures / Electric City Entertainment

Distribuidora: La Aventura Audiovisual.

 

Sinopsis

Debido a una mala racha, un jugador de póker ha perdido todo el dinero y no puede hacer frente a las deudas que se le acumulan. Pero todo cambia cuando conoce a otro adicto a las apuestas con sus mismos problemas, aunque más joven que él. Juntos deciden embarcarse en un viaje por el sur de Estados Unidos para poder recuperar todo el dinero perdido. Así emprenderán un viaje hasta Nueva Orleans, donde se llevará a cabo un importante torneo de Póker de High Stakes. En su camino hasta el evento pasarán por hipódromos y casinos, donde irán parando y poco a poco quedarán expuestos los verdaderos objetivos que cada uno tiene con respecto al viaje. 

Crítica

El caso de Ryan Reynolds es uno de los más curiosos y misteriosos que se están dando en cuanto a actores hollywoodienses de reconocido caché se refiere. Sus películas siempre parecen tener un plus de importancia gracias a su aparición, e incluso cada nuevo trabajo se anuncia a bombo y platillo normalmente auspiciado por una gran productora.  Lo que no deja de ser una paradoja es que después todos y cada uno de sus cacareados proyectos  acababan fracasando con estrépito en taquilla. Sucedió con The Green Lantern, RIPD, Cautivos, La dama de oro, Eternal…y tantos y tantos títulos que le hicieron acompañarse de cierta aura de pesimismo que a punto estuvo de mandarle al ostracismo actoral. Pero que resulta que en estas  llegó Deadpool y lo que antes era un quiero y no puedo se convirtió en un éxito absoluto de crítica y público.

A rebufo de este colosal acontecimiento las avispadas distribuidoras se han precipitado a estrenar todas aquellas producciones interpretadas por el actor canadiense que permanecían guardadas en el cajón bajo el temor de sumar una nueva derrota. Uno de estos casos es el de La última apuesta, (Mississipi Grind, 2015), una cinta que tenía todos los números para haberse estrenado directamente en plataformas digitales pero que ha encontrado un hueco en la cartelera gracias al rescate que ha llevado a cabo La Aventura Audiovisual.

La película tenía todos los números para haberse estrenado directamente en plataformas digitales.

La socorrida trama nos sitúa en el mundo de las partidas de póker y demás apuestas tipo tragaperras, dardos, galgos, caballos o acontecimientos deportivos. Debido a una mala racha, un jugador de póker ha perdido todo el dinero y no puede hacer frente a las deudas que se le acumulan. Pero todo cambia cuando conoce a otro adicto a las apuestas con sus mismos problemas, aunque más joven que él. Juntos deciden embarcarse en un viaje por el sur de Estados Unidos para poder recuperar todo el dinero perdido.  

Parece que la película esté luchando en todo momento por encontrar su tono.

Así emprenderán un viaje hasta Nueva Orleans, donde se llevará a cabo un importante torneo de Póker de High Stakes. En su camino hasta el evento pasarán por hipódromos y casinos, donde irán parando y poco a poco quedarán expuestos los verdaderos objetivos que cada uno tiene con respecto al viaje. 

El compañero de correrías con el  bolsillo roto de Reynolds no es otro que Ben Medelshon, un intérprete que debido a su particular físico siempre es requerido para papeles de perdedor sin posibilidad de redención (quien haya visto la serie Bloodbrothers, de la que se va estrenar inminentemente su segunda temporada, sabrá de que hablamos). Ambos forman una pareja atípica que al principio funciona muy bien en pantalla, aunque cuando los designios del guion les lleva por derroteros más sentimentales y emocionales la cosa se enquista y no acaban de encontrar su sitio en las réplicas.

Parece que la película esté luchando en todo momento por encontrar su tono, y es en esa indefinición continua entre querer ser una comedia  tipo Ocean´s Eleven (puro entretenimiento) o un melodrama del estilo El color del dinero (más profunda y aleccionadora) donde no acaba de hallar su lugar.

Tampoco ayuda un final demasiado precipitado en el que el único objetivo es el de sembrar la duda en el espectador. ¿Los perdedores seguirán siendo perdedores toda su vida? ¿Y si llega un golpe de suerte que puede cambiar su destino?. ¿Lo aprovecharán o volverán a las andadas?.

Esa es una historia marcadamente masculina, y por consiguiente los roles femenino quedan demasiado difuminados, sin tener un peso específico en el desarrollo argumental.  Sienna Miller, que sería el nombre más conocido de todas las féminas que aparecen, luce desaprovechada en un par de escenas que no aportan nada interesante a un conjunto que se desvanece a medida que también lo hacen las ganancias de los protagonistas.

No es tampoco una buena señal que la película genere más preguntas que respuestas. Algunas escenas muestran un sinsentido difícil de explicar, como aquellas en las que vemos cierto afán masoquista en alguno de los protagonistas, o aquellas otras en las que los personajes mutan su moralidad demasiado rápido, pasando de buenos a malos y viceversa sin solución de continuidad.

En definitiva, quizás el visionado de La última Apuesta pueda servir a aquellos que alguna se han visto tentados en apostar a diestro y siniestro. Si las desgracias que les ocurren a los héroes de la función sirven como advertencia de que no todo el monte es orégano bienvenida sea. Al resto delos mortales que no solemos jugarnos la vida en el tablero nos entretendrá un rato pero tampoco nos entusiasmará.


 

La última apuesta: La soledad del jugador de fondo
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