Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Dune: Nunca un desierto había tenido tanto poder

Dune

Cartelera España 17 de septiembre  

Dune

Título original

Dune
Año
Duración
155 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección

Guion

Eric Roth, Denis Villeneuve, Jon Spaihts. Novelas: Frank Herbert

Música

Hans Zimmer

Fotografía

Greig Fraser

Reparto

, ver 7 más

Productora

Legendary Pictures, Villeneuve Films, Warner Bros.. Distribuidora: Warner Bros.

Género
Ciencia ficciónAventurasDramaIntrigaFantástico | Aventura espacial
Grupos
Dune
Sinopsis
Arrakis, el planeta del desierto, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides después de que el emperador ceda a la casa la explotación de las reservas de especia, una de las materias primas más valiosas de la galaxia y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto (Oscar Isaac), la dama Jessica (Rebecca Ferguson) y su hijo Paul Atreides (Timothée Chalamet) llegan a Dune con la esperanza de recuperar el renombre de su casa, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que los llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños de Dune, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.
 
CRÍTICA

Fue allá por 1984 cuando un genio, a ratos loco y siempre artista llamado David Lynch se puso a cargo de la adaptación cinematográfica de Dune, la novela escrita por Fran Hebbert considerada por muchos el tótem de la literatura de ciencia ficción. La obra audiovisual no sólo no fue vista con buenos ojos por buena parte de la audiencia, sino también por el propio Lynch, quien ha renegado de ella en más de una ocasión. No obstante, el paso del tiempo la posicionó en el lugar que le corresponde, considerada a día de hoy una película de culto. Y es que existe un gran séquito, entre los que me incluyo, que se rinde ante ella. No obstante, no vamos a comparar la Dune de Lynch (sueño observador) con la Dune de Villeneuve (sueño absorbente); de hacerlo este artículo sería más extenso que la propia Biblia, y es que sería como comparar un Lancia Delta de Rallyes con un Ferrari de Fórmula 1, ambos son muy buenos coches, pero cuentan con una carrocería y se mueven por terrenos totalmente diferentes.       

La acústica resonante de Zimmer y la apabullante factura visual de Fraser hacen de este filme una space opera de grandes dimensiones. Desde el primer segundo, la obra de Villeneuve te impele para que, a medida que avanza, poco a poco, te introduzcas en un envolvente sueño mediante melodiosos susurros y una opaca atmósfera. Dune es como esa aguja que están a punto de inyectarte, el nerviosismo se adueña de ti y el tiempo se expande hasta que sin darte cuenta ya está dentro.

Dune (2021) - IMDb

El desierto es un espacio en el que abunda la nadería. Dune es todo lo contrario, aquí abunda todo. Rebosa la diplomacia política, la estruondosidad sonora, los enérgicos planos generales, los espacios divergentes, los elementos propios del sci-fi... y todo ello se extiende a través del preciso ritmo que marca Villeneuve en su conjunto. Muchos dirán que la película circula y se mueve a través de un ritmo decadente, casi pausado, pero nada más lejos de la realidad. El cineasta canadiense maneja el tempo conciso de la obra, exhala aire, frena cuando se precisa y estimula la acción cuando se requiere; y es en esos momentos de enfrentamiento y diálogo cuando el espectador se evade de la extraña sensación onírica que está sufriendo para retornar a una pseudo-vigilia, encontrándose el respetable en una especie de estado hipnagógico.

Aunque no deje de ser un blockbuster, Denis Villeneuve aleja su proyecto de todo canon propio de las producciones que imperan en la industria hollywoodiense. Y es que no estamos ante un mero proyecto de entretenimiento, estamos ante un reposante ejercicio distante de los arquetipos comerciales (tanto por su forma como por su fondo especialmente) donde el director de Blade Runner 2049 logra impregnar epicidad hasta en sus más discretas pugnas (esas en las que no ha querido proyectar violencia implícita, camuflando, desafortunadamente, las mutilaciones con el fin de esquivar la calificación R). Y es ahí, en su más gloriosa quietud, que no lentitud, donde el público general encuentre, incomprensiblemente y por desgracia, el rechazo a acudir a la experiencia más absorbente del presente curso. No obstante, para lograr que el espectador más reticente se acerque a las salas, aunque solo sea para ver a su ídolo actoral, se ha optado por presentar a un popularísimo elenco (Timothe Chalamet, Oscar Isaac, Stellan Skarsgard, Jason Momoa, Dave Bautista, Charlotte Rampling, Zendaya, Javier Bardem…). Sin embargo, el hecho de que reúna a tanta estrella, no exime que la peor baza con la que cuenta este título sea el diseño de personajes, pues estos resultan planos y apenas se les dota de un rasgo diferencial, aspecto que Lynch sí supo pulir en su obra (la única diferencia que voy a subrayar en esta crítica).

Dune 2021

En cuanto a las interpretaciones, hay que decir que nos encontramos con un reparto genérico pero simpatizante y/o venerable donde destaca una de las celebridades del momento, el protagonista del título en cuestión: Timothée Chalamet, quien tras una corta pero intensa carrera ya puede presumir de haber trabajado con directores de la talla de Woody Allen, Greta Gerwig, Luca Guadagnino y Wes Anderson. Da igual que este mantenga un registro consonante a lo largo del metraje, al joven actor neoyorquino le rodea un aura tan poderoso que logra conducir con resonancia toda la cinta. En la otra cara de la moneda, nos encontramos a Zendaya, cuya emergente promesa protagoniza los esporádicos momentos oníricos de Paul Atraides (Chalamet), y a Javier Bardem, que en esta primera parte será prácticamente recordado por un insignificante escupitajo. Pese a contar aquí con una exigua presencia, están llamados a ser figuras relevantes en la segunda parte que (toquemos madera) nos regalará Villeneuve.

En definitiva, para el que escribe estas líneas, Dune es un nítido y confuso sueño que te consume hasta absorberse por completo y que logra que el espacio-tiempo se dilate en una sosegada a la vez que estruendosa experiencia épicamente (anti)espectacular. Villeneuve desde el comienzo te abstrae de la realidad y te va adentrando en una catarsis, formulando un blockbuster de reposo, pero también de éxtasis. Hans Zimmer, compositor que en algunas ocasiones acapara más protagonismo del que debiera, aquí toma una hiper relevancia necesaria, y es que es el causante de que el sueño con el que el espectador se ve abducido resulte más fragoroso. Su imponente música seguirá retumbando después del visionado. 

Dune: todos los actores y sus personajes, explicados | GQ México y  Latinoamérica

Todavía no se ha estrenado la primera parte y ya hay fervientes ganas de adentrarse en la segunda. Solo decir al público que esta dominante experiencia hay que vivirla sí o sí en una sala de cine; no se concibe otra manera de sentirla. Nunca un desierto había tenido tanto poder. Y esto solo es el comienzo.