Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Eternals: Perecedera

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Eternals

Cartelera España 5 de noviembre  

Eternals

Título original

Eternals
Año
Duración
157 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección

Guion

Chloé Zhao, Matthew K. Firpo, Ryan Firpo, Patrick Burleigh. Cómic: Jack Kirby

Música

Ramin Djawadi

Fotografía

Ben Davis

Reparto

, ver 9 más

Productora

Marvel Studios, TSG Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures

Género
FantásticoAventurasAcciónCiencia ficción | CómicMarvel Comics
Grupos
Marvel Cinematic Universe (MCU) | Marvel: Fase 4 (Películas y Series)
Sinopsis
Hace millones de años, los seres cósmicos conocidos como los Celestiales comenzaron a experimentar genéticamente con los humanos. Su intención era crear individuos superpoderosos que hicieran únicamente el bien, pero algo salió mal y aparecieron los Desviantes, destruyendo y creando el caos a su paso. Ambas razas se han enfrentado en una eterna lucha de poder a lo largo de la historia. En medio de esta guerra, Ikaris y Sersi tratarán de vivir su propia historia de amor.
 
CRÍTICA

¿Le hacía falta a una de las grandes voces del indie americano, tras consolidarse mundialmente con Nomadland (2020) gracias a una temporada de premios perfecta, entregar su talento a un gigante comercial como Marvel (y por extensión, Disney)? Si esto sirve para que Zhao consiga la seguridad financiera para poder emprender otras aventuras personales que se le antojen, la respuesta es afirmativa. Pero si nos ceñimos a los resultados expuestos en Eternals, la negación es rotunda. Porque la cineasta china, pese a haber participado activamente en el proceso creativo, no ha dejado de trabajar para una empresa que, al fin y al cabo, desea un producto bajo unos parámetros formulaicos que aseguren el éxito, los cuales acaban por coartar la libertad del autor. Y Zhao ha sido fagocitada por Marvel del mismo modo que cualquier Celestial por un Deviant, limitando sus señas de identidad a breves ráfagas.

Es bien patente que una de las razones que llevaron a fichar a la flamante ganadora del Oscar fue su particular manera de retratar el paisaje natural en relación a unos personajes heridos de alta sensibilidad. Este contacto con el medio ambiente es presente en Eternals, pero poquísimo rastro hay de ese halo de intimidad de The rider (2017) o la mencionada Nomadland, más allá de algunos contraluces. Cuanto más se maximiza el escenario, más se diluye el estilo naturalista en el look estándar de película Marvel, anulando las posibilidades de algo que podría haber trascendido el género a nivel visual, o al menos un festín para los ojos. El universo de la directora también se traslada en la diversidad de los personajes –en algún instante bordeando la parodia-, otorgándole el estatus de obra más multicultural de la compañía. Aunque no deja de ser un gesto complaciente con la opinión pública generalizada, es imprescindible y necesario que se abran abanicos en los roles heroicos que sobrepasen la heterosexualidad blanca caucásica, y es de agradecer que Eternals, después de Black Panther (Ryan Coogler, 2018), Spider-man: un nuevo universo (Bob Perischetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman, 2018) o Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (Destin Cretton, 2021), apueste por ello.

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Sea con su reparto internacional evitando apropiaciones culturales; mostrando un beso homosexual en plano medio –al parecer las críticas a Star Wars IX: el ascenso de Skywalker (J.J. Abrams, 2019) han servido de algo-; o revelando que los superhéroes también tienen sexo, aunque sean solo 10 segundos en un tiro cerradito. Estas intenciones loables, lamentablemente, no encuentran el sostén en un guion que se conforma con definir a sus personajes de modo mínimo y, convirtiendo buena parte de estas criaturas eternas que deberían generar fascinación en seres planos que merecen un trasfondo más enriquecedor en los futuribles capítulos.

Ante el reto de explicar un mundo complejo y poner la sobre la mesa cuestiones filosóficas sobre la fe en la humanidad o los desastres de los mortales, la película prefiere seguir el camino de la simplicidad, lo cual la lleva a desaprovechar los momentos históricos que cita y a dejarse muchísima mística en el tintero que la haría reconocible, para acabar facturando un film que es más de lo mismo y del que no se escapan los peores tics de Marvel: duración desmedida, irregularidad en lo coral, acción apabullante sin un ápice de involucración emocional y perezosamente coreografiada, o una trama narrativamente dispersa que es sota-caballo-rey. Por no hablar de que, probablemente, brinden a los villanos más básicos de todo su catálogo, los Deviants, cuya una única ambición es devorar y destruir sin ton ni son.

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Tal vez no sea justo del todo apuntar sus carencias argumentales teniendo en cuenta que, en teoría, algunas de ellas serán desarrolladas o matizadas en entregas posteriores. Pero si bien lo mismo pasaba en otro caso de autor firmando un blockbuster como ha sido Denis Villenueve y su Dune, el canadiense planteaba su primera parte como una introducción que, sin avanzar mucho, sentaba las bases del universo que quería contar. Aquí Zhao cae en el error de operar Eternals como una película en parte autoconclusiva –sin dejar de lado los cliffhangers finales-, con lo que prioriza una aventura que acaba sabiendo a poco a una descripción de las reglas y entornos que debería ser primordial. Una decepción maquillada de progresía para ofrecer la moralina superheroica de siempre. No, no es la revolución que merecíamos.