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CRÍTICA DE CINE

Onoda, 10.000 noches en la jungla: Cine bélico en tiempos de guerra

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Onoda, 10.000 noches en la jungla

Cartelera España 6 de mayo

Onoda, 10.000 noches en la jungla

Título original

Onoda, 10.000 nuits dans la jungleaka 
Año
Duración
173 min.
País
Francia Francia
Dirección

Guion

Arthur Harari, Vincent Poymiro

Música

Olivier Marguerit, Enrico Gabrielli

Fotografía

Tom Harari

Reparto

Productora
Coproducción Francia-Japón-Alemania-Bélgica-Italia; 

Bathysphère Productions, To Be Continued, Pandora Film, Frakas Productions, Ascent Film, RAI Cinema, arte France Cinéma

Género
DramaBélico | II Guerra MundialAños 40
Sinopsis
Finales de 1944. Japón está perdiendo la guerra. Por orden del misterioso comandante Taniguchi, el joven Hirō Onoda es enviado a una isla de Filipinas justo antes del desembarco estadounidense. Los pocos soldados que arrastra hasta la selva pronto descubrirán la doctrina desconocida que los unirá a este hombre: la guerra secreta. Para el Imperio, la guerra está a punto de acabar. Para Onoda, la guerra terminará 10 000 noches después.
 
CRÍTICA

La guerra es la manifestación humana más cruel en la que las personas son expuestas frente a la tesitura de matar para salvar sus vidas. En estos días sufrimos una guerra en Europa, en la que, de nuevo, la irracionalidad ha hecho que se enfrenten países, combatiendo mortalmente. El cine ha representado esa violencia de muchas maneras a lo largo de su historia, en buena medida, apoyándose en la épica y la exaltación de la pelea supuestamente legítima por defender o imponer unos valores o ideas.

Onoda es una película valiosa que cuenta, de manera meticulosa, la historia casi inverosímil pero real de un soldado japonés que no creyó que la II Guerra Mundial había terminado. Siguió combatiendo en su destino, una pequeña isla filipina, tras el final oficial de la guerra, hasta 1974, año en el que se rindió.

Presentada en la última edición del Festival de Cannes, dentro de la sección Un Certain Regard,Onoda es una película dirigida por el francés Arthur Harari. Se trata de su segunda producción —su debut rendía homenaje al género negro con Diamant noir (2016)—.

En ella aborda una película histórica, de género bélico, rodada en unas condiciones no fáciles: descartada la idea inicial de filmar en la misma isla filipina en la que el teniente Onoda pasó 10.000 noches, la producción escogió las selvas de Camboya; en concreto, el film se rodó en la región de Kampot. El equipo artístico estaba compuesto en su totalidad por actores japoneses, con el hándicap de que el director no conocía ese idioma y con un argumento que abarcaba una narración de casi 30 años.

Onoda, 10.000 noches en la jungla

Se trata de un hecho histórico conocido, ocurrido durante la II Guerra Mundial: la trayectoria del teniente Hiroo Onoda, que se encontraba al frente de un grupo de soldados en la isla de Lubang, en Filipinas, en 1944, bajo el fuego de una gran ofensiva estadounidense. Con la misión secreta de hostigar al enemigo, convencido de que los refuerzos llegarían tarde o temprano, y en la ignorancia (o negación) del fin de la guerra, el oficial japonés se mantuvo en la selva hasta 1974, defendiendo su posición.

La película aborda el relato en forma de aventura épica, tomando referencia de los narradores clásicos, recuperando aspectos como la solidaridad del grupo (Howard Hawks), la profundidad psicológica (Anthony Mann) o el paisaje como personaje integrado en la puesta en escena (John Ford); pero también la dureza de Nagisa Ōshima (Feliz navidad, Mr. Lawrence, 1983) o la fisicidad de John Boorman (Infierno en el Pacífico, 1968).

En definitiva, una película que se remite a los clásicos del cine bélico, aunque, por su narrativa meticulosa, cabe decir que se aproxima al documental etnográfico. El director nos describe los hechos acaecidos, minuciosamente recreados y bellamente fotografiados, pero también nos propone una exploración profundizando en el alma del protagonista. Posiblemente, esta combinación de aspectos es lo que resulta más destacable del filme.

En el transcurso de la larga duración de la película (165 minutos) Arthur Harari va mostrando una historia que transcurre en su totalidad en la selva filipina: vemos al principio la instrucción recibida por el teniente Onoda por parte del mayor Taniguchi (Issey Ogata), la dureza del desembarco estadounidense y las diferentes percepciones de los cuatro protagonistas: Onoda, muy bien interpretado por Yūya Endo, y después por Kanji Tsuda; el fiel cabo Kozuka, a cargo de Yūya Matsuura y Tetsuya Chiba; y los soldados Shimada (Shinsuke Kato) y Akatsu (Kai Inowaki).

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Entre 1949 y 1950, el colectivo empieza a desintegrarse; los motivos son varios: las tensiones en el grupo, la duda y la desesperación de sus componentes. Una elipsis nos lleva a 1969 cuando los dos únicos supervivientes han asumido que su misión puede durar un tiempo indeterminado; han envejecido, pero su realidad no ha variado. Una nueva elipsis nos traslada hasta 1974, cuando la llegada de una mujer lo cambiará todo. Uno de los dos soldados se derrumbará porque su situación es ya insoportable: se han convertido en dos espectros, en parias.

Onoda es una película que nos propone valorar la determinación de un soldado que lleva su misión hasta el extremo, de manera que nos hace dudar si se trata de un héroe fiel a su palabra dada o de un fanático perturbado. Al final un joven periodista japonés lo encuentra y lo devuelve a la vida, posando con él en una fotografía que le rescatará del pasado devolviéndolo al presente.

Werner Herzog se interesó por esta historia, que plasmó en su libro El crepúsculo del mundo (Blackie Books), su primera novela. En ella aborda su encuentro con Hiroo Onoda, al que quiso conocer personalmente. En sucesivas entrevistas tuvo la oportunidad de conversar sobre la experiencia vital del soldado japonés (Kamegawa, 1922 - Tokio, 2014).

Onoda y la coproducción hispano-libanesa Costa Brava, Líbano se llevaron ex aequo el Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. La primera fue también ganadora del premio a mejor guion para su director Arthur Harari y Vincent Poymiro.

Escribe Juan de Pablos Pons Revista Encadenados