Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Competencia Oficial: Bajezas de los ilustres

6IAZG4HPYRBNHIWAS6K5OGAMFE
6IAZG4HPYRBNHIWAS6K5OGAMFE

Competencia oficial

Cartelera España 25 de febrero

Competencia oficial

Título original

Competencia oficial
Año
Duración
114 min.
País
España España
Dirección

Guion

Gastón Duprat, Mariano Cohn, Andrés Duprat

Fotografía

Arnau Valls Colomer

Reparto

, ver 4 más

Productora
Coproducción España-Argentina; 

Mediapro

Género
ComediaDrama | Cine dentro del cine
Sinopsis
En busca de trascendencia y prestigio social, un empresario multimillonario decide hacer una película que deje huella. Para ello, contrata a los mejores: un equipo estelar formado por la celebérrima cineasta Lola Cuevas (Penélope Cruz) y dos reconocidos actores, dueños de un talento enorme, pero con un ego aún más grande: el actor de Hollywood Félix Rivero (Antonio Banderas) y el actor radical de teatro Iván Torres (Oscar Martínez). Ambos son leyendas, pero no exactamente los mejores amigos. A través de una serie de pruebas cada vez más excéntricas establecidas por Lola, Félix e Iván deben enfrentarse no solo entre sí, sino también con sus propios legados.
 
CRÍTICA

El trío Mariano Cohn, Gastón Duprat y su hermano Andrés Duprat han dedicado su filmografía de ficción a desvelar lo que hay detrás de las industrias de las artes como la literatura (El ciudadano ilustre, 2016), la arquitectura (El hombre de al lado, 2009) o la pintura (Mi obra maestra, 2018 –esta sin la colaboración de Cohn-). En esta suerte de antología satírica cabe añadir ahora un nuevo capítulo con Competencia oficial dedicado a la más pomposa de las disciplinas: el cine. Los argentinos repiten el dispositivo agudo de sus otros films para explicar un oficio en el que la lucha de egos está a la orden del día y conseguir la atemperación del equipo es la clave para que no explote la bomba.

Al tira y afloja entre un actor de prestigio (Óscar Martínez), de raza teatral y meticulosidad interpretativa, y la prototípica estrella latina de Hollywood (Antonio Banderas), visceral y sin ninguna voluntad de dotar de trasfondo a sus encarnaciones, se le suma el tercer vértice de una directora de ínfulas autorales que, en lugar de rebajar la tensión entre los protagonistas, prefiere llevar al límite su relación para satisfacción de su propio ego, que se extiende en la creación de sus obras. Dos figuras masculinas excéntricas aparentemente domadas por la mujer que, al final, acaban saliéndose por la tangente.

CRÍTICA: COMPETENCIA OFICIAL

Porque el narcisismo extremo que emanan los personajes resulta incontrolable y, como en un ejercicio de improvisación, no se sabe por dónde puede escaparse. Ante un circo como este, como clama el personaje de Óscar Martínez, Cohn y los Duprat no pretenden para nada firmar una película realista, sino caricaturizar unos rituales y caracteres que pueblan los rodajes. Y ya sabemos que, entre broma y broma, la verdad asoma, así que Competencia oficial es una lectura crítica en clave paródica de la miseria humana desde la cual se puede llegar a concebir una pieza de arte tan deslumbrante y expuesta como puede ser una película.

Contada a través de una sucesión de viñetas divertidas, más o menos punzantes, pero constantemente afiladas, el film es un entretenimiento que, en su ligereza, esconde cuestiones oscuras y funciona a buen rendimiento en términos generales. Sin embargo, a diferencia de otras veces en el que todo fluía de manera más armónica, se enquista demasiado en el sketch y deja poco margen para un desarrollo dramático de la narración más sólido. Para ilustrarlo, podría prescindirse de algún gag y esto no afectaría a la evolución de los personajes. La película vira con gracia hacia un tramo final un tanto facilón para lo prometido, pero aun así coherente con las reflexiones que se desprenden de la materia.

Crítica de 'Competencia oficial', con Penélope Cruz y Banderas

Hiperbólica y exagerada, pero sin excesos innecesarios fuera de tono, y con un recado además para esos “buenos patrones” (el personaje de José Luis Gómez) que buscan la gloria eterna mediante la impregnación de su huella en una obra grandilocuente y admirable por la sociedad como un film –aunque sean unos completos incultos-, Competencia oficial luce sus situaciones gracias a su inspirado plantel de actores. Martínez y Banderas encajan a la perfección en sus alter egos pantomímicos, pero es Penélope Cruz quien brilla como Lola Cuevas, en un trabajo donde despliega una vis cómica que la llevan a registros inexplorados por la actriz.

Un evidente exponente de que los involucrados han disfrutado como niños y contagian esa diversión a esta sátira eficientemente lúdica que necesita algo más de foco para culminar sus intenciones.