Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Un espía y medio: Algo más que colegas

Si decimos el nombre de Rawson Marshall Thurber seguro que a la mayoría no le va a sonar de nada. Pues bien, se trata del director de algunas comedias más pasables que ha parido el cine norteamericano en los últimos años. Suyos son títulos como Cuestión de pelotas o Somos los Millers, obviando que también se puso tras las cámaras para filmar engendros de la talla de Los misterios de Pittsburgh. 

espia cartelComedia | 114 min | USA 2016

Título: Un espía y medio. 
Título original: Central Intelligence.
Director: Rawson Marshall Thurber.
Guión: Ike Barinholtz, Dave Stassen, Rawson Marshall Thurber.
Actores: Dwayne Johnson, Kevin Hart, Danielle Nicolet, Amy Ryan.
Estreno en España: 08/07/2016 
Productora: Principato-Young Entertainment / Universal Pictures

Distribuidora: Universal Pictures.

 

Sinopsis

Un letal agente del la CIA (Johnson), víctima de acoso escolar en su adolescencia, vuelve a casa para asistir a una reunión de antiguos alumnos. Con la excusa de estar trabajando en un caso secreto, consigue la ayuda del que fuera el chico más popular del Instituto (Hart), que ahora es un aburrido contable y vive añorando sus años de gloria. Cuando el pobre hombre se da cuenta del embrollo en el que se está metiendo, es ya demasiado tarde, pues su nuevo amigo lo implica en tiroteos, traiciones y espionaje, lo que le obligará a jugarse el cuello en incontables ocasiones. 

Crítica

Si decimos el nombre de Rawson Marshall Thurber seguro que a la mayoría no le va a sonar de nada. Pues bien, se trata del director de algunas comedias más pasables que ha parido el cine norteamericano en los últimos años. Suyos son títulos como Cuestión de pelotas o Somos los Millers, obviando que también se puso tras las cámaras para filmar engendros de la talla de Los misterios de Pittsburgh. 

Un espía y medio : Foto Dwayne Johnson, Kevin Hart

A Thurber se le considera en el gremio como uno de los alumnos más aventajados de John August (escritor de libretos para Tim Burton tan esenciales como Big Fish, La novia cadáver o Charlie y la fábrica de chocolate). Y algo se le tiene que haber pegado, ya que sus películas denotan un cuidado en el lenguaje y en la articulación de los diálogos muy por encima de la media. Otra cosa distinta es si nos referimos a la hora de colocar la cámara para filmar secuencias de acción. Ahí otros muchos le pasan la mano por la cara y le ganan en cuanto a imaginación y espectacularidad.

La acción está salpicada de tiroteos, persecuciones y demás piruetas ruidosas. 

Un espía y medio juega al contraste entre dos personajes en principio antagónicos que poco a poco irán convergiendo en pos de resolver un macguffin envuelto en intrigas tan pueriles como innecesarias. Aquí se trata de hacerse con los códigos de un satélite que puede ser utilizado para fines nada honestos. Esta peripecia sirve de excusa para ir salpicando la acción de tiroteos, persecuciones y demás piruetas ruidosas que se repiten durante las caso dos horas del alargado metraje. A fin de cuentas la película se viste de buddy movie para contarnos algo visto una y mil veces en pantalla: como un hombre vulgar y corriente puede verse metido en un embrollo “bigger tahn life” que le hará ganar en autoestima y le sacará del letargo de su vida corriente y aburrida.

Un espía y medio : Foto Dwayne Johnson, Kevin Hart

La propuesta gana cuando se deja de zarandajas pirotécnicas y se centra en aspectos más reflexivos.

Si hay que buscar un atisbo de originalidad en esta propuesta sin duda hay que acudir a una segunda lectura mucho más interesante que se nos plantea desde la escena inicial del film: una cruel secuencia de bullyng digna de considerarse heredera de Carrie en la que un mozalbete algo orondo es arrojado tal y como vino al mundo en medio del gimnasio donde se está celebrando la fiesta de fin de curso de su instituto. Allí el único que se compadecerá de su vergonzante situación será paradójicamente el alumno más ejemplar del lugar; el mismo que años después habrá visto truncadas todas sus expectativas de éxito y no volverá reverdecer viejos laureles hasta que vuelva toparse con su antiguo colega, convertido ahora en una especie de bestia parda tipo armario empotrado. 

La propuesta gana cuando se deja de zarandajas pirotécnicas y se centra en aspectos más reflexivos como puedan ser la insatisfacción por no haber alcanzado los objetivos vitales o el doble rasero o la ambigüedad por la que se pueden llegar a medir las personas.   

Un espía y medio : Foto Dwayne Johnson, Kevin Hart

Las críticas del film han destacado sobre todas las cosas la química que desprenden la pareja formada Dwayne “La Roca” Johnson y Kevin Hart. El primero se esfuerza por zafarse de su imagen de hombre duro e intenta demostrar sus pretendidas dotes de comedia tal y como hicieran en su día otros intérpretes musculados como Arnold Schwarzenegger en Poli de Guardería o Los gemelos golpean dos veces o Sylvester Stallone en Alto o mi madre dispara. Lo consigue a medias. Johnson no es precisamente un dechado de virtudes en cuanto a nivel interpretativo se refiere, y ahí es donde resalta la figura de su compañero en el film, un digno heredero del más frenético Eddie Murphy de la saga Superdetective en Hollywood capaz de soltar frases a un ritmo endiablado al que añade ciertas gotas de slapstick que le sientan muy bien al conjunto de la acción.

Un espía y medio : Foto Amy Ryan

La peli entretiene aunque acaba haciéndose un pelín larga. Cuando parece que la historia ya no va a dar más de sí aparecen unos cuantos cameos de comediantes contrastados (por allí pululan Jason Bateman, Aaron Paul o la mismísima Melissa McCarthy) que elevan el nivel de la narración y garantizan algún que otro gag salvable. Quizás se eche un falta un poco más de riesgo y mordacidad a la hora de tratar temas que se resuelven de forma demasiado pueril. El contenido vuelve a ganar a la forma y eso se traducirá en que, por ahora, el nombre del director de este film siga trabajando a la sombra de otros cineastas como Judd Apatow o Lena Dunham que sí han sabido diferenciarse del resto y dotar a sus producciones de personalidad propia.