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CRÍTICA DE CINE

The Batman: EMO sido engañados

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The Batman

Cartelera España 4/03/2022  

The Batman

Título original

The Batman
Año
Duración
175 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección

Guion

Matt Reeves, Peter Craig. Personajes: Bob Kane, Bill Finger

Música

Michael Giacchino

Fotografía

Greig Fraser

Reparto

, ver 4 más

Productora

Warner Bros., DC Entertainment, 6th & Idaho Productions. Distribuidora: Warner Bros.

Género
ThrillerIntrigaAcción | Neo-noirCrimenAsesinos en seriePolicíacoSuperhéroesCómicDC Comics
Grupos
Batman | DC Extended Universe (DCEU)
Sinopsis
Después de dos años acechando por las calles de la ciudad como Batman (Robert Pattinson), e infundiendo miedo en las mentes perversas de los criminales, Bruce Wayne está sumido en las profundidades de las sombras de Gotham City. Este vigilante solitario cuenta con pocos aliados de confianza y eso le ha llevado a convertirse en la única encarnación de la venganza entre sus conciudadanos. Cuando un asesino apunta a la élite de Gotham con una serie de maquinaciones sádicas, un rastro de pistas crípticas lleva al "mejor detective del mundo" a realizar una investigación en el inframundo.
 
CRÍTICA

Batman es el mayor exponente de DC –solo Superman le puede hacer sombra–, como también es la figura de esta editorial comiquera que más veces ha sido representada en la gran pantalla. Muchos cineastas populares han querido proyectar su visión del murciélago. Tim Burton, creador de universos sombríos y extravagantes, impregnó en sus dos entregas –Batman y Batman Vuelve– el estilo gótico-fantástico que tanto le caracterizaba, donde nos regaló personajes que quedarán en la posteridad. Estos son: el pingüino de Danny De Vito, el Joker de Jack Nicholson y la Catwoman de Michelle Pfeiffer. Más tarde, sería Joel Shumacher quien se pusiese manos a la obra para continuar lo que fuese la primera tetralogía de este superhéroe ricachón.

Pasábamos de un tono perturbador a algo más pintoresco y lúcido; para unos, eléctrico y llamativo, para otros, casposo e irritante. Si bien el Enigma de Forever no supondría un odio masivo para los fans más acérrimos, con su segunda entrega, Schumacher hizo de Batman una juguetería. Vendió el arte a cambio de merchandising. Pero no seré yo quien se queje de Batman y Robin –película que me regaló algún buen que otro momento durante mi querida infancia–, y es que ¿a quién no le gusta una aventura adefesia adornada con trajes ajustados, maquillaje chillón y unos actores como George Clooney, Arnold Schwarzenegger o Uma Thurman siendo partícipes de una mamarrachada sin igual? ¿Puede ser esta la mejor cinta de Batman y no nos damos cuenta?

The Batman is the most anticipated movie of 2022 according to IMDb -  Opentapes

Más tarde, el tan odiado como amado director británico Christopher Nolan, pronunciado fan de los cómics del murciélago, sería quien decidiese revisitar las profundidades y los temores de Bruce Wayne, creando la que estaba llamada a ser la mejor trilogía de superhéroes -una lástima que su última y anodina entrega le cortase las alas–. El autor de The Dark Knight nos otorgó un Batman tenebroso y despiadado, como también nos regaló el villano más icónico, no solo de DC, sino de todo el universo de superhéroes. Y Reeves parece ser que ha querido coger su testigo, aunque con diferentes resultados y clarividentes referentes. Su título –para bien y para mal– no se puede comparar con ninguna otra obra protagonizada por ese altruista y multimillonario personaje llamado Batman.  

Ave María. ¿Os suenan estas dos palabras, verdad? Seguro que al leerlas retumba en vuestras cabezas el tema inicial de la película. Con esta cantinela comienza The Batman, con una melodía que evoca lo angelical, lo puro, lo inmaculado, lo cándido, lo inocente… Pues bien, aquí nos encontraremos todo lo contrario: Reeves se encarga de bajar del cielo a los infiernos de Gotham, desciende y planea de lo celestial a la corrupción y el misterio. Sin embargo, es cierto que la baraja que juega Reeves de política, mafia y corruptela –una partida que podría haberla planteado el bueno de Martin Scorsese– es mucho más atrayente que su enigmático hilo conductor, pues la tensión atmosférica no se ve reflejada en el (inexistente o escaso) nerviosismo del espectador, quien tardará en adentrarse del todo en su juego, ya sea por la alternancia rítmica –por momentos sosegada– de su primera parte, o porque su fondo resulta ser más sólido y atractivo que su superficie.  

El que dirigiese las últimas dos entregas de El Planeta de los Simios nos ofrece su particular enfoque –y desenfoque– del murciélago, y si bien tiene muy presente que estos quirópteros deambulan de noche –casi todos los 176 minutos de metraje transcurren bajo la oscuridad–, no tiene presente que estos placentarios mamíferos tienen colmillos con los que morder, pues a este Batman le falta garra y punch; aquí las pugnas de acción aparecen a cuentagotas. Efectivamente, no vemos a un Robert Pattinson dando puñetazos a diestro y siniestro; por el contrario, vemos a un Robert Patinson emo, ensimismado del resto de los que cohabitan en esta particular Gotham. Multitud de fans pueden decir que resulta bastante menos carismático que el Batman de Bale o Affleck, y tal vez no les falte razón, pero a este servidor su rollo punk marginal le agrada, le impregna una personalidad que casa con la ambigüedad y turbiedad de la propuesta.

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También es cierto que muchos espectadores comparan el Batman de Reeves con la Seven de Fincher, y es difícil no caer en la comparación, ya sea por su tono oscuro, sus constantes lloviznas o porque, al fin y al cabo, ambas resultan ser thrillers policíacos. Pero en su afán de perturbar, Reeves se olvida de una cosa primordial: ser inteligente y no tomar por burdo al espectador. Y no lo digo porque esta sea una entrega tonta y despistada, todo lo contrario, sino porque entra en un juego de pistas infantiles que siempre, o casi siempre, se cogen al vuelo. Por otra parte, técnicamente, el cineasta neoyorquino se encarga de empapar su Batman de momentos estilísticos y juegos lumínicos bellos y apabullantes, sabiendo dónde poner en todo momento la cámara. Y si es cierto que en ocasiones toma decisiones efectivas –un buen ejemplo sería cuando pega la cámara a los vehículos, ofreciendo dinamismo, veracidad y empaque a una memorable aunque excesiva persecución automovilística–, otras veces parece ser que quiere adornarse y rizar el rizo, sin ningún tipo de justificación narrativa que pueda tener tal ejecución –he aquí salto al vacío y posterior momento libertad guiando al pueblo en el último tramo del filme–.

Ya hemos mentado con anterioridad que nos topamos con un Batman emo y buenamente apagado, pero no hemos citado que también nos chocamos con un héroe que se enamora a primera vista de una Catwoman interpretada por una imponente Zöe Kravitz, un romance muy precipitado (tan precipitado como un click en Tinder) que uno –el público– no termina de entender del todo y que otros –los guionistas– no acaban por desarrollar. Y es que, como se puede notar en su desenlace, este murciélago necesitaba un chute de heroína para salvaguardar la ciudad. Esta pareja de superhéroes será quien se sumerja en la espiral de inmoralidad y exploración que rodea a la obra, irá contra las arcas de Gotham, donde nos encontraremos en una cara de la moneda –la cruz– a un Pingüino que parece haber salido de la última de Capone, mientras que por la otra hallaremos a un desatado, críptico, babélico, sociópata y formidable Enigma, que desde ya forma parte de los villanos más emblemáticos de la franquicia.   

En definitiva, para el que escribe estas líneas, estamos ante un Batman notable, adulto y (muy) oscuro con ciertas torpezas argumentales y grandes aciertos visuales. Mezquina, retorcida, turbia, empalagosa, electrizante, antienigmática y lúcidamente oscura. Todo ello es el nuevo juguete de Reeves. Sus casi tres horas se hacen igual de ligeras que las alas de un murciélago, pero este servidor ve más justificados los 242 minutos de la Justice League de Zack Snyder que los 176 minutos de la última entrega de DC. Dicho lo cual, será buena decisión adentrarse en los infiernos de este Gotham, que te fascine o no ya es otro cantar angelical. Lo que sí es cierto es que ver a este Batman y a este Enigma solo hace plantearnos una cosa: ¿Emo sido engañados?.

PD: Un minuto de silencio por la ausencia en pantalla de la muerte de los padres del pequeño Wayne.

PD 2: #RestoreTheSnyderverse